Elegir un buen zapato es fundamental, ya que el día de la boda estarás muchas horas de pie, aguantando el peso del vestido, bailando, saludando a todos los invitados, etc. Por eso, lo ideal es que lleves un zapato que sea similar en forma, tacón, plataforma… al tipo de calzado que usas habitualmente y, sobre todo, que te siente cómodo al pie.
Para que tus zapatos de novia estén más blandos y no te hagan rozaduras ni ampollas, un truco es que te los pongas en tu casa durante varios ratitos a lo largo de la semana previa a la boda. Camina con ellos para que se amolden a la forma de tus pies, y póntelos incluso con calcetines, para que cedan un poco, y te aprieten menos.
